Como luciérnagas en la oscuridad

El cambio en la República Dominicana no llegará con Luis Abinader, Guillermo Moreno, Leonel Fernández y mucho menos Gonzalo Castillo. El cambió llegará cuando lo construyamos cada uno de nosotros; este no vendrá desde la cúspide y se distribuirá sobre la faz de nuestra Quisqueya, el verdadero cambio nacerá de las entrañas, desde lo más básico.

El núcleo de la sociedad constituido por la familia debiera ser el primer promotor de buenos y auténticos principios, pero no solo eso, también en los hogares es menester promover el pensamiento crítico y la creatividad. La escuela a su vez necesita enseñar algo más que teorías y prácticas muchas veces superfluas. La empatía y la inteligencia emocional pueden hacer la diferencia en cualquier persona y cambiar el destino de la misma; sin embargo, es lo que menos se enseña. Como afirma Goleman, "la conciencia de uno mismo es la facultad sobre la que se erige la empatía, puesto que, cuanto más abiertos nos hallemos a nuestras propias emociones, mayor será nuestra destreza en la comprensión de los sentimientos de los demás".

Es imposible participar de forma activa y a la vez eficiente en una amplia colectividad sin antes examinar nuestras debilidades (las éticas y morales) para posteriormente reforzarlas, así como una hormiga herida se preocupa primero por sanarse (y las demás por apoyarla) para luego ayudar a las compañeras a cargar trocitos de alimentos. Reconocer nuestras aptitudes y destrezas para ponerlas al servicio de la comunidad sin mayores pretensiones que el bien común y la satisfacción de haberlo hecho, es un acto que va más allá del simple razonamiento lógico, pero que se encuentra dentro de las posibilidades humanas. 

Siempre existirán malintencionados que jamás alcancen dicho punto, y que además querrán aprovecharse de las mentes nobles y avanzadas, por eso la suspicacia debe prevalecer sin importar que las ovejas de los alrededores vistan la lana más blanca y brillante, porque algunos felinos también usan pelaje blanco y otros incluso son costureros, promotores de la manipulación y el engaño.

Políticos se irán y otros vendrán.  La mayoría estafará, beneficiará solamente a los suyos, olvidará las viejas y bonitas palabras utilizadas en la demagogia de campaña, aplicará leyes a su favor aun en detrimento del pueblo, y así seguirá por lo siglos de los siglos... Hasta un momento. Solo hay una cosa que puede cambiar todo eso, mas no se halla en las iglesias ni se compra en los supermercados. Esta se encuentra en la voluntad de cada ser humano, en ese fragmento inmaterial que te invita a ser mejor (puede que confabulada con Dios); desde ahí debe manifestarse el desarrollo y la maduración de cada individuo de forma integral, decidida e individual. Cuando seamos capaces de hacernos cargo de nosotros mismos, de pensar sin la ayuda de un "asesor", entonces, podremos encaminarnos a la construcción de una sociedad diferente, y, sobre todo, más justa. Kant, sugiere que la minoría de edad no tiene que ver con los años ni con las leyes impuestas en una nación, sino que la minoría de edad radica en "la incapacidad de servirse de su propio entendimiento, sin la guía de otro".

A la clase dominante le encanta, y, además le conviene tenernos luchando entre nosotros (la plebe) por sus migajas a fin de mantener su hegemonía y sus tantas prerrogativas. Se aprovechan de la pasividad e inercia de las masas para razonar y actuar con decisión. En ocasiones incluso intimidan a quienes osan del "delito" de reflexionar.

En 1934, Discépolo se atrevió a cantar contra la corrupción, y dijo:

Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé, en el quinientos seis y en el dos mil también… Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador. ¡Todo es igual, nada es mejor, lo mismo un burro que un gran profesor! No hay aplaza'os ni escalafón, los inmorales nos han iguala'o...

Yo digo, ojalá la dignidad siempre valiera más que el dinero, y el mérito más que la influencia. Ojalá la conciencia fuera más accesible. Así digo —Pero con los brazos extendidos, no cruzados.


22/05/2020


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