Tiempos de cuarentena
Pasan los días y se acaba el aliento,
se vislumbra en las caras ojos llorosos,
la angustia e ignorancia al descubierto;
con barrigas rosas y llenas los poderosos.
Hija del hambre, la gente de abajo
espera La Providencia y su milagro.
Agua con dientes para el badajo:
´´¡vamos ayuno, limpia el pecado!´´
Las paredes se achican a cualquier hora,
la brisa olvidó soplar la ventana,
se quedó sin detergente la lavadora,
¿los muertos sin cura cómo se sanan?
Al bisutero con su mujer encinta
en los hospitales no le deben atender.
¿Solo le pasa a esta plebe maldita
o también le sucede al Sr. Bill Gates?
Quedó roto el cerdito, llegó su momento.
Siete boquitas hambrientas ya palidecen;
subieron los precios para el ungüento,
no hay vuelta atrás, aún faltan meses...
Quedaron huérfanos los abrazos,
y los besos duermen en la lejanía.
Quizá la fe aguante un sinfín de balazos,
aunque no sean humanos estos días.
Se proliferan las elegías,
cuando abra la Iglesia habrá miles de réquiems,
el pueblo importará bolsas de alegría,
y el culpable será... quién sabe quién.
27/04/20
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