Tiempos de cuarentena
Pasan los días y se acaba el aliento, se vislumbra en las caras ojos llorosos, la angustia e ignorancia al descubierto; con barrigas rosas y llenas los poderosos. Hija del hambre, la gente de abajo espera La Providencia y su milagro. Agua con dientes para el badajo: ´´¡ vamos ayuno, limpia el pecado!´´ Las paredes se achican a cualquier hora, la brisa olvidó soplar la ventana, se quedó sin detergente la lavadora, ¿ los muertos sin cura cómo se sanan? Al bisutero con su mujer encinta en los hospitales no le deben atender. ¿S olo le pasa a esta plebe maldita o también le sucede al Sr. Bill Gates? Quedó roto el cerdito, llegó su momento. Siete boquitas hambrientas ya palidecen; subieron los precios para el ungüento, no hay vuelta atrás, aún faltan meses... Quedaron huérfanos los abrazos, y los besos duermen en la lejanía. Quizá la fe aguante un sinfín de balazos, aunque no sean humanos estos días. Se proliferan las elegías, cuando...